sábado, 4 de octubre de 2008

Brecha Digital: ¿Un mundo nos separa?



A la perplejidad política, social y económica hay que añadir los efectos producidos por la proliferación de las aplicaciones de la tecnología de la información y la comunicación. Personas hasta ayer consideradas profesionales y culturalmente preparadas, comienzan a sentirse rodeadas por un mundo que no conocen ni entienden, que no pueden calibrar a dónde conduce y dudan poder dominar. La sensación es la de estar 'perdiendo pie', de que existe algo ajeno a ellos mismos, que crece sin cesar, que ocupa cada vez más espacio en los medios de comunicación, en las estanterías de las tiendas, en las ferias de libros. Algo a lo que cada vez se da más publicidad y que hemos comenzado a nombrar como si se tratase de una nueva socialización. Y que sin duda nos conduce a algún lugar importante, por lo que se nos hace obligado conocerlo. Proliferan términos como "multimedia", "hipermedia", "hipertexto", "CD-ROM", "interactividad", "autopista de la información", "Internet".

Hay quienes piensan que nunca van a poder ordenar todos estos nuevos conceptos y los procesos que sustentan, que se están convirtiendo en extranjeros de su propio tiempo. Más preocupante es aún saber que vamos a depender de ellos en lo adelante y en gran medida.

Otra característica de la sociedad actual es el aumento exponencial del volumen de información que diariamente se produce y transmite en el mundo. En un solo día, se elabora y distribuye un volumen de datos mayor que el que una persona puede asimilar o dar sentido en toda su vida.

El volumen de información se duplica cada 10 años y un 90% de lo que un niño tendría que llegar a dominar a lo largo de toda su vida todavía no se ha producido, mientras la escuela gira en torno a disciplinas establecidas hace un siglo. Por todo esto el hombre se ha visto obligado a sumergirse en sí mismo, buscar y elaborar nuevas teorías que le permitan adaptarse psicológica, social, y profesionalmente a tono con el desarrollo que la tecnología impone.
En la presente investigación daremos a conocer lo que es la Brecha Digital, entendida como la diferencia que existe entre las personas (comunidades, estados, países, etc) que utilizan las tecnologías de información y comunicación como una parte rutinaria de su vida diaria y aquellas que ignoran su existencia y uso potencial.

En pocas palabras, la Brecha Digital es una expresión que hace referencia a la discrepancia entre aquellas comunidades que tienen Internet y aquellas que no. Se trata de una cuestión de alcance económico, político social, cultural e ideológico. Este término también hace alusión al contraste que hay entre grupos según su capacidad para utilizar estas tecnologías de forma eficaz, y debido a los niveles de alfabetización y capacidad tecnológica también se utiliza en ocasiones para señalar diferencias entre grupos que tienen acceso a contenidos digitales de calidad y aquellos que no.

El término procede del inglés digital divide, utilizado por la administración Clinton, se cita a Simon Moores como creador del término para hacer referencia a la fractura que podía producirse en los Estados Unidos entre “conectados” y “no conectados” que tienden a crecer día con día mediante el descuido de las medidas adecuadas, creando así un “analfabetismo digital” convirtiéndose en un rezago más fuerte.

Las definiciones son tan variadas como los estudios que abordan a la Brecha Digital de acuerdo con Ricardo Monge y Federico Chacón del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, afirman que mientras algunas personas tienen las más poderosas computadoras, el mejor servicio telefónico y el más rápido servicio de Internet así como una riqueza de contenido en éste servicio y una capacitación apropiada para sus vidas. Otros grupos de personas no tienen acceso a las más modernas y mejores computadoras, al más confiable servicio telefónico o al más rápido o al más conveniente servicio de Internet. La diferencia entre estos dos grupos de personas constituyen la llamada Brecha Digital.

Autores como el mexicano Raúl Trejo llegan al la conclusión de que se trata de una diferencia ya sea entre individuos, grupos o áreas geográficas referentes al acceso, manejo, capacidad y habilidad en el uso de las tecnologías de información y comunicación; mencionando que “no basta que una nación tenga hardware y líneas de fibra óptica suficientes, para que las navegaciones así posibles sean provechosas en términos culturales. También hace falta que exista adiestramiento para elegir críticamente qué encontrar en las redes más allá de las habilidades técnicas”.

El tema de la tecnología da pie a la formación de dos corrientes, una de ellas es la tecnofilia que se puede manifestar de diferentes maneras, y que va desde un impulso irracional por adquirir todo aquello que esté en la punta del avance tecnológico, hasta aquellos que han encontrado en las tecnologías una forma de resignificar un entorno vacío y carente de experiencias valiosas.

En éste primer grupo podemos encontrar a muchas personas que llegan a obsesionarse con acceder a “lo último” en conexiones de Internet, móviles, video juegos o electrodomésticos, por mencionar sólo algunos. Para ellos estos juguetes son demasiado atractivos como para dejarlos pasar y son capaces de postergar otras necesidades, en teoría más básicas, para adquirir tales objetos.

Otra manifestación de tecnofilia, o mejor dicho, de tecnoadicción es la de los niños por los videojuegos, situación ante la cual han surgido numerosas voces, tanto de alerta, como llamados a no dramatizar. El tecnófilo exige que el hombre aprenda a educarse de acuerdo a las exigencias de las nuevas tecnologías haciendo un uso indiscriminado de éstas.

Un factor que une a estas experiencias, es que en todas ellas el uso intensivo de las tecnologías está directamente asociada a dividendos económicos para las compañías que fabrican los productos u ofrecen los servicios en cuestión.
De esta manera la tecnofilia es altamente rentable para fabricantes de electrodomésticos, ordenadores y empresas de telecomunicaciones en general.
El segundo grupo se le conoce como tecnofobia, a menudo llamados neoludditas, en alusión a la rebelión de trabajadores textiles en Inglaterra que destruyeron las maquinarias de las fábricas textiles que estaban haciendo su trabajo obsoleto; la tecnofobia es la actitud de quien desea el regreso a un estado mítico anterior a la tecnología, y sostienen que el progreso tecnológico y científico no es el único camino para la futura felicidad de la humanidad. Su ataque no sólo se limita a las máquinas como tal sino en contra de un sistema de dominación política y económica que se ampara en las máquinas para lograr la transformación de una sociedad.

Los pocos críticos que surgieron sucumbieron ante los contundentes beneficios de la industrialización estos críticos se han extinguido poco a poco y con ellos también están desapareciendo sus advertencias tanto positivas como negativas ante las nuevas tecnologías que surgen en nuestros días. Pero sobre todo apoyan el uso indiscriminado, racional y benéfico para la mayoría de la gente.

Hoy en día la publicidad que nos rodea describe los beneficios de las máquinas y nos la presentan como una liberación del ser humano capaz de realizar tareas pesadas, sucias o imposibles para nosotros, internándonos en un contexto superficial en el uso del Internet, (chat, pornografía, descargas de distintos archivos como música, entre otros). Fomentándonos una realidad virtual, donde la socialización con el verdadero entorno disminuye.

Sin embargo, la realidad tanto hoy como en tiempos de los neoludditas históricos, es otra. La máquina no es un objeto creado para cooperar con los humanos sí para competir contra ellos. Se han creado distintas organizaciones como e-México, e-gobierno, e-comercio, e-preparación se han encargado de crear proyectos para reducir la Brecha Digital y dar a conocer a los usuarios los verdaderos beneficios y oportunidades que ofrece la Internet (búsqueda de información objetiva, nuevos métodos educativos, creación de foros y comunidades con un fin intelectual). Ver anexo.
Hacen falta programas que no se condenen al fracaso por ser pensados como la cura de todo las enfermedades. Es cierto que deben crear programas mundiales –que abarquen la mayor parte del mundo- pero que sean capaces de dar respuestas reales y locales. Hay que pensar globalmente pero pensar de manera local.


ANEXO
El uso de la Internet se ha extendido con gran rapidez y cada vez hay más gente conectada a la red de Internet, el cuadro adjunto hace una de las estimaciones más serias sobre la cantidad de personas con acceso a la Internet al termino del siglo XX.
Usuarios de la Internet en el mundo: noviembre 2000


Total mundial
407.1 millones
África
3.11 millones
Asia / pacífico
104.88 millones
Europa
113.14 millones
Medio Oriente
2.40 millones
Canadá y Estados Unidos
167.12 millones
América Latina
16.45 millones

Fuente: NUA, 2000

En el 2000 Estados Unidos, que ha sido la nación más conectada a la Internet, llegó a tener algo más de 137 millones de usuarios de la red de redes, que significaron alrededor del 50% de su población. Los japoneses, que son el segundo país con más internautas, tenían conectada, con 27 millones de personas en esa fecha, al 21% de su población. Alemania y el Reino Unido, con cerca de 19 millones de internautas cada uno, alcanzaban el 21% y el 29% de sus habitantes con acceso a la Internet. La estimación para España al terminar el 2000 era de aproximadamente 5.5 millones de usuarios de la Internet, que constituirían el 14% de su población.

El 6% de los habitantes de Brasil con acceso regular a la Internet, el 3% que se encuentra en esa condición en Argentina y México o el 2% de internautas en Perú pueden jactarse de haber roto barreras geográficas, culturales y geopolíticas ya que cuentan -o al menos hipotéticamente pueden contar con acceso a la misma información que los canadienses, británicos y japoneses conectados a la red. Como conclusión podemos decir que dos países como Canadá y Estados Unidos superan su acceso a la Internet a continentes enteros como África, Europa y América Latina.

Elaboró:
Neri Valencia Adriana
Ramírez Gutiérrez Bárbara Aurora
comunicacion.cui@hotmail.com
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BIBLIOGRAFÍA

* Brecha Digital
http://es.wikipedia.org/wiki/Brecha_digital
* Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación como mediadoras del proceso de enseñanza-aprendizaje.
http://tecnologiaedu.us.es/edutec/paginas/61.html
* Vivir en la Sociedad de la InformaciónOrden global y dimensiones locales en el universo digital
Raúl Trejo Delarbre
Investigador titular en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM
http://www.campus-oei.org/revistactsi/numero1/trejo.htm
* Los tecnófilos
http://wwwl.radional.gob.pab
* Arturo Serrano, Evelio Martínez “La Brecha Digital: mitos y realidades”, México, 2003, Editorial UABC, 175 páginas, ISBN 970-9051-89-X
www.labrechadigital.org
* Monge, Ricardo; Chacón Federico. “La Brecha Digital en Costa Rica”. Fundación CAATEC, Costa Rica, Enero de 2002, Pág. 5.
* Trejo, Raúl “La nueva alfombra mágica”

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