
Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han permitido el desarrollo de sistemas de comunicación mediante computadoras, cuyo exponente paradigmático es la Internet, que ha sido definida como "la red de r edes".
No obstante, un hecho se ha hecho evidente: la diferencia existente en el acceso que tienen los sectores de mayores y menores recursos y la poca presencia en la red mundial de contenido proveniente de los sectores marginados (naciones, grupos o individuo s) de la población.
Tratar de precisar las causas que inciden en la falta de equidad en el acceso y participación de los usuarios, nos lleva a plantearnos la búsqueda de respuestas desde una perspectiva que ha estado ausente de los análisis que se han h echo sobre el uso de las redes telemáticas: la comunicativa.
El periódico, la radio, la TV, el cine, la publicidad, son los medios que vehiculizan la "comunicación" de masas, cuyos paradigmas o modelos son la expresión de una investigación de la comunicación que preten de constituirse a sí misma como una ciencia autónoma y que contempla su objeto de estudio como una realidad aislable del contexto social.
al estudiar la comunicación tomando en cuenta que es un proceso vinculado con el contexto social y cultural, la teoría crítica de la comunicación propone el rescate de la noción dialógica y la reconsider ación del rol de uno de los elementos claves de la relación: el receptor o destinatario cuya participación en los medios masivos clásicos aparece poco menos que anulada.
De ella se desprende el modelo de comunicación dialógica, horizontal o participativa, que se rebela contra los paradigmas funcionalistas que establecen un emisor que habla y un receptor que simplemente escucha o responde a estímulos p reestablecidos; en contraste, plantea que la comunicación constituye un proceso en el cual "dos o más seres o comunidades humanas intercambian y comparten experiencias, conocimientos y sentimientos, aunque sea a distancia y a travé ;s de medios artificiales" (Kaplún, 1985:68). (El subrayado es nuestro).
Y una comunicación de tal tipo sólo será tal (Habermas, 1981: 171) "cuando exista para los participantes una distribución simétrica de oportunidades (...) vale decir, igualdad efectiva de oportunidades para asumir roles de diálogo", el cual, para el filósofo alemán heredero del pensamiento crítico de la Escuela de Frankfurt, es "nada menos que tomar decisiones conjuntamente" (citado por Pasquali, 1998: 43)
Por lo tanto, en esta época signada por la invención de modernos artefactos, las condiciones para una comunicación ideal se vinculan con la problemática relativa a la posesión y uso de los medios, pues "el flujo y al macenamiento de mensajes dependen de una tecnología tan compleja y costosa que multiplica los desequilibrios entre comunicadores fuertes y débiles" (Pasquali, 1979: 11).
Refiriéndose a los medios teleinformáticos, Melnick (1997: 2) destaca que en llamada superautopista informativa no circulan todos, sino elites, pues la disparidad que existe en nuestro mundo se reproduce en ella, por lo cual es posible afir mar que la posibilidad de recibir información a través de Internet y, mucho más, la viabilidad de colocar contenido en las redes mundiales es uno de los elementos que diferencian a ricos y pobres.
De ella se desprende el modelo de comunicación dialógica, horizontal o participativa, que se rebela contra los paradigmas funcionalistas que establecen un emisor que habla y un receptor que simplemente escucha o responde a estímulos p reestablecidos; en contraste, plantea que la comunicación constituye un proceso en el cual "dos o más seres o comunidades humanas intercambian y comparten experiencias, conocimientos y sentimientos, aunque sea a distancia y a travé ;s de medios artificiales" (Kaplún, 1985:68). (El subrayado es nuestro).
Y una comunicación de tal tipo sólo será tal (Habermas, 1981: 171) "cuando exista para los participantes una distribución simétrica de oportunidades (...) vale decir, igualdad efectiva de oportunidades para asumir roles de diálogo", el cual, para el filósofo alemán heredero del pensamiento crítico de la Escuela de Frankfurt, es "nada menos que tomar decisiones conjuntamente" (citado por Pasquali, 1998: 43)
Por lo tanto, en esta época signada por la invención de modernos artefactos, las condiciones para una comunicación ideal se vinculan con la problemática relativa a la posesión y uso de los medios, pues "el flujo y al macenamiento de mensajes dependen de una tecnología tan compleja y costosa que multiplica los desequilibrios entre comunicadores fuertes y débiles" (Pasquali, 1979: 11).
Refiriéndose a los medios teleinformáticos, Melnick (1997: 2) destaca que en llamada superautopista informativa no circulan todos, sino elites, pues la disparidad que existe en nuestro mundo se reproduce en ella, por lo cual es posible afir mar que la posibilidad de recibir información a través de Internet y, mucho más, la viabilidad de colocar contenido en las redes mundiales es uno de los elementos que diferencian a ricos y pobres.
(P)

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